domingo, 15 de febrero de 2015

La música de cámara en el clasicismo

Llamamos así a la música compuesta para un reducido grupo de instrumentos. Relegada hasta entonces a los salones de la aristocracia, la música de cámara comenzará poco a poco a difundirse en pequeñas salas de concierto y en casas particulares. Esto viene provocado por el acceso de la burguesía a la práctica instrumental y a los conocimientos musicales. Con frecuencia los compositores recibían encargos para ser interpretados por aficionados.

Las obras de cámara podían ser para un instrumento solista (como el piano o la guitarra), para un trío (por ejemplo un violín, un piano o un violonchelo),…; pero sin duda las agrupaciones de cámara que se convirtieron en favoritas fueron el cuarteto de cuerda (dos violines, viola y violonchelo) y el quinteto (que sumaba a esos instrumentos del cuarteto un instrumento de viento).

Los grupos más comunes de música de cámara en el clasicismo eran:

  • Cuarteto de cuerda (2 violines, viola y violonchelo) con cuatro movimientos y forma de sonata en el primero.
  • Trío de cuerdas, el Quinteto de cuerdas, y el Trío, Cuarteto y Quinteto con piano.


Además el Divertimento y Serenata: música de carácter ligero y de entretenimiento también usan la forma sonata clásica Presentan entre tres y ocho (la disposición preferida es de cinco movimientos). Los divertimentos se hallan frecuentemente en estilo de cámara, mientras que las Serenatas por lo general exigen una pequeña orquesta.

Un buen ejemplo de música de cámara del clasicismo es el quinteto para cuarteto de cuerdas y clarinete k581 de W. A. Mozart: 



La Orquesta de Mannheim y su estilo

Historia de la Orquesta


La orquesta de Mannheim fue una de la más importantes e influyentes del clasicismo. Su origen de la orquesta de la corte de Mannheim se remonta a 1720. El fundador e impulsor de la orquesta fue Karl Philipp von der Pfalf-Neuburg, elector del Palatinado. Los primeros músicos que conformaron la orquesta provenían de la corte de Innsbruck y Heildelberg y de la disuelta capilla de Dusseldorf. No tuvo mucha fama durante sus primeros veinte años. Desde 1733 tuvo como director al italiano Carlo Luigi Grua (1700-1773) quien amplió el tamaño de la orquesta hasta 55 músicos, algo inusual para la época por su gran tamaño. La orquesta contrató a músicos virtuosos austriacos, belgas, italianos y bohemios, entre ellos, a un joven violinista bohemio llamado Johann Wenzel Anton Stamitz en 1741.






En 1743  fallece Karl Philipp sucediéndole como nuevo elector en el Palatinado su sobrino-nieto Karl Theodor. Bajo su mandato tienen lugar los años de mayor esplendor de la orquesta. Karl Theodor era un enamorado de la música y gastó una importante suma de dinero durante su gobierno para su disfrute y para convertirla en un centro de referencia musical. Según el compositor alemán Daniel Schubart, “la música despierta al Elector por la mañana; le acompaña en la mesa; suena para él en la caza; reza con ella en la iglesia; le acuna para dormirle por la noche; y se espera que al final de sus días reciba a este indiscutible buen príncipe a las puertas del cielo.” En este mismo año, J. Stamitz pasa a ser primer violín de la orquesta.

En 1745 fue nombrado Konzertmeister  en 1745 y  Kapellmeister en 1750. La configuración definitiva de la orquesta fue realizada por Stamitz en grupos de cuerdas separadas de los instrumentos de viento y agrupadas a la manera moderna (violines, violas, violonchelos y contrabajos). Incorpora parejas de instrumentos de madera (flautas, oboes y fagotes), trompas de forma permanente e introduce de forma estable del clarinete, hecho del que hablaremos mas adelante, pero manteniendo todavía el bajo continuo (clave y teorba). En 1756 contaba con una plantilla de 10 violines primeros, 10 segundos, 4 violas, 4 cellos, 4 contrabajos, dos flautas, dos oboes, dos fagotes, cuatro trompas, una trompeta y dos timbales. Los clarinetes eran usados como extras o sustituyendo a otros instrumentos hasta el año 1759. En 1778 el Príncipe Elector Karl Theodor fue nombrado Duque de Baviera marchándose a vivir a Munich.  Esto supuso la marcha de los músicos acompañando al príncipe a dicha ciudad y la disolución de la orquesta después de 58 años en Manheimm.

 Estilo musical


La orquesta de Mannheim destacaba por sus dimensiones, el alto nivel de cada uno de sus componentes y su nuevo estilo interpretativo. Las características de este nuevo estilo son: contrastes dinámicos súbitos, uso de los Seufzers (suspiros) y, sobre todo, la aplicación del crescendo y el diminuendo, desconocidos en el denominado estilo barroco. Aunque Mannheim no es la inventora de ninguno de esos recursos, sí es la primera orquesta que los emplea comúnmente como seña de identidad de su estilo. Esos recursos son la huella que dejó Stamitz como director de orquesta. Este nuevo sonido orquestal de Mannheim respondía a la aplicación de un nuevo estilo, el estilo galante que habían introducido los franceses Couperin y luego, sobre todo, Rameau.

Stamitz y Mannheim ayudaron al desarrollo de la sinfonía preclásica que presenta ya los cuatro tiempos rápido-lento-menuetto-rápido; aparecen ya claramente delimitados dos temas en el primer movimiento y existe ya la voluntad de desarrollar estos temas en el cuerpo del mismo. En ellas solían darle el mayor interés musical a las cuerdas haciendo uso de los instrumentos de viento en partes de apoyo. Aunque la Escuela de Mannheim suele citarse sobre todo por su contribución al desarrollo de la sinfonía, también se debe destacar su influencia en la evolución del concierto, que se inicia ya con el propio Johann Stamitz, autor de varias obras del género entre las que destaca, por su novedad y brillantez, el primer concierto para clarinete en sib y orquesta de la historia. En manos de los compositores de Mannheim, que tenían a su disposición la mejor de las orquestas de su tiempo, el concierto fue adquiriendo un aspecto más variado y más rico. En general, los compositores de la Escuela de Mannheim mantuvieron la estructura de Vivaldi de tres movimientos. Este grupo de compositores se caracterizó también por la adopción de todo tipo de instrumentos como solistas, tanto de cuerda como de viento, e incorporando incluso los instrumentos de creación más reciente como el clarinete, ya citado.

La Música Orquestal en el Clasicismo

A mediados del siglo XVIII se inicia lo que podríamos llamar proceso de «estandarización» de la orquesta. De manera paulatina, los instrumentos van siendo anotados explícitamente en la partitura, con lo que se deja de lado, cada vez en mayor medida, la tendencia a la accidentalidad de las épocas anteriores. Aproximadamente entre 1750 y 1800 se asiste a la consolidación de la orquesta sinfónica; a partir de entonces este conjunto, con bases específicas en cuanto a su constitución, se desarrollará tanto cuantitativa como cualitativamente (mejoras técnicas y, por lo tanto, cambios relevantes en el sonido de los instrumentos), proporcionando la total variedad de giros orquestales conocidos en el siglo XIX y en el XX.




Dos fueron los centros de producción musical más importantes de aquella época, catalizadores del «nuevo estilo» y forjadores de la sonoridad del nuevo concepto sinfónico de la orquesta: Mannheim y Viena. En estas ciudades, más que en cualquier otro sitio, se fraguó la realidad de la forma sinfonía. Mannheim disponía de unos excelentes medios materiales para experimentar en este campo: una orquesta disciplinada y estable cuya calidad pudo apreciar Mozart. La orquesta fue conocida por la utilización de unos recursos, como el llamado crescendo Mannheim, que en realidad no fue invención de los miembros de este grupo. Uno de sus principales directores fue Johann Stamitz (1717-57), también fructífero compositor que introdujo notables cambios tanto en el arte de la instrumentación como en los motivos musicales básicos del material sinfónico. En Viena destacaron una serie de compositores a los que, por lo general, no se ha tenido demasiado en cuenta, como Matthias Georg Monn (1717-50), considerado el más importante por sus aportaciones al concepto estructural de la sinfonía. Pero fue con Haydn y Mozart con quienes esta forma alcanzó el desarrollo que llevó directamente a las realizaciones beethovenianas.

A principios del período clásico, la orquesta estaba compuesta por dos oboes, dos trompas y el grupo de cuerdas. Poco a poco se fueron incorporando otros instrumentos de viento, como las flautas traveseras -por estas fechas la flauta y el oboe eran tocados por un mismo instrumentista- y las trompetas. Como elemento de precisión rítmica se hizo uso de los timbales. Los trombones, en cambio, no tuvieron lugar en la orquesta sinfónica; su utilización quedó relegada a la música sacra -en la que doblaban las partes de contralto, tenor y bajo- y a la ópera. El fagot, que no siempre estaba escrito en la partitura fue utilizado regularmente y adquirió a finales del clasicismo, cierta autonomía, alejándose así de la simple función de duplicar la línea del bajo que se le había encomendado en un principio.

Las trompas y las trompetas pasaron a ocupar el papel de «pedales de la orquesta», con lo que el bajo continuo vio disminuido su papel. De hecho, la desa parición del continuo comenzó hacia 1760, aunque no fue totalmente abolido en la práctica musical hasta finales del siglo XVIII. El órgano y el clave, como sustentadores del desarrollo armónico, cumplieron, aún durante algún tiempo, un significativo papel en la música sacra y en la realización del recitativo seco. El clave se sobreentendía en la ejecución de la música sinfónica, sobre todo en la fase temprana del clasicismo, cuando los instrumentos de la orquesta no asumían la totalidad de las relaciones armónicas. El compositor actuaba como director desde el clave, concertando a los distintos grupos instrumentales. No era otra cosa lo que Haydn hacía cuando dirigía a la orquesta de los Esterházy. Y desde el clave dirigió sus últimas obras cuando, en 1791, se presentó en Londres. Sólo la participación activa de los instrumentos de la orquesta hará comprensible el discurso armónico, lo cual, unido a la nueva concepción del lenguaje musical, acabará desterrando definitivamente el uso del bajo continuo.
Uno de los instrumentos que tendrán una prodigiosa evolución a través de los diferentes usos que de él se han hecho a lo largo de su historia, va a hacer su aparición gradual a partir de 1750. Este instrumento fue el clarinete. Al parecer, la ascendencia del clarinete se encuentra en la familia del chalumeau, grupo que cuenta con varios instrumentos de diversos tipos y tamaños. El clarinete fue empleado de manera intermitente en la primera mitad del siglo XVIll -se dice que la primera mención de este instrumento en una partitura, concretamente en una misa de Faber, data de 1720-. Sin embargo, compositores como Haendel y Rameau lo incluyeron en muy pocas obras. En cambio la renombrada Orquesta de Mannheim lo convirtió en instrumento fijo, incorporando dos al conjunto hacia 1758. Pero fue Mozart quien, a finales de siglo, abrió el camino a este instrumento.


La forma sonata

Definición

La forma sonata o allegro sonata es probablemente una de las formas más usadas en la música clásica. Los primeros movimientos de las sonatas, los cuartetos, las sinfonías e incluso los conciertos están a menudo construídos usando esta forma. La forma básica consta de tres partes:
  1. Exposición
  2. Desarrollo
  3. Reexposición

Exposición

En la exposición, el compositor presenta los temas que usará en la obra. Generalmente tiene dos secciones, la primera en la tonalidad principal, la segunda en la tonalidad de la dominante o - en el caso de tonalidades menores - en el relativo mayor o la dominante. Cada sección puede tener uno o más temas. Los temas pueden ser similares o contrastantes.
Una transición sirve de enlace entre la primera y segunda sección sirviendo para modular a la nueva tonalidad. Desde temprano en el desarrollo de la forma sonata, compositores como Mozart y Beethoven experimentan con otras tonalidades para la segunda sección.
La exposición termina con una codetta y puede ser precedida de una introducción.

Desarrollo

En esta sección el compositor desarrolla los temas presentados en la exposición. Son comunes las modulaciones frecuentes.
No siempre se desarrollan todos los temas y en ocasiones el compositor puede presentar un nuevo tema (como por ejemplo en la tercera sinfonía de Beethoven).

Reexposición

La reexposición es casi una repetición de la exposición pero con un cambio principal: la segunda sección aparece ahora en la tonalidad principal. A parte de ese cambio, el compositor normalmente hace múltiples variaciones, extendiendo, reduciendo o eliminando secciones, variando la escritura instrumental o la orquestación en el caso de obras orquestales.
El movimiento termina con una coda que en algunos casos se convierte en un segundo desarrollo.

Un buen ejemplo de esta forma lo tenemos en la sinfonía nº 101 conocida popularmente como "el reloj" de Haydn:

El clasicismo musical (contextos y características)

Definición


El Clasicismo es un periodo que se enmarca entre el Barroco y el Romanticismo. Suele fecharse entre 1750 (muerte de J.S.Bach) y 1800. Es una etapa corta que marca la transición de la Edad Moderna a La Edad Contemporánea.





Contexto histórico


El siglo XVIII es el llamado Siglo de las Luces, y está dominado por un movimiento intelectual denominado Ilustración. El objeto del hombre es comprender e imitar la naturaleza mediante el uso de la razón. 

El sistema de gobierno es el Despotismo Ilustrado. Son monarquías absolutas, pero que incorporan los ideales de la Ilustración, de manera que se gobierna con la razón pensando en el beneficio del pueblo. 

Las teorías políticas ilustradas conducirán a la Revolución Francesa (1789), que supone el ascenso de las clases medias burguesas en detrimento de la realeza y aristocracia. 

Esos ideales impregnarán la música del clasicismo. Por un lado, esta nueva clase social que aspira a las diversiones de la nobleza, no tiene la formación musical de la aristocracia. Y si le sumamos que la música debe someterse a la razón, como todas las artes, se entenderá que la música de esta época sea fácil de escuchar, con melodías bien estructuradas y definidas para que el público las perciba y las recuerde bien.


Contexto cultural


El Clasicismo es la época de la Ilustración, un movimiento intelectual promovido por la burguesía y la pequeña nobleza, cuya principal manifestación fue La Enciclopedia de Diderot y D'Alambert que divulgará la cultura en amplias capas de la población. 

Los artistas, encontrarán en la burguesía un nuevo público que paga por apreciar sus obras y al que debían satisfacer con creaciones entretenidas y naturales; de esta forma se van liberar poco a poco de las obligaciones de trabajar supeditados al gusto de los mecenas, obteniendo así una mayor independencia creativa pero contando con el reto de tener que depender del público para rentabilizar sus ingresos.


Contexto musical


La música irá abandonando los círculos eclesiásticos y palaciegos para desenvolverse en casas privadas de la burguesía y en espectáculos públicos. 

En este periodo se produce una vuelta a los ideales de la cultura clásica grecorromana, basados sobretodo en el equilibrio, la sencillez y la belleza (dejando atrás el estilo recargado del Barroco); por ello, en el resto de las artes se conoce a este periodo como "Neoclasicismo". No sucede esto con la música, ya que no pueden copiar los modelos clásicos porque no nos han llegado; sin embargo, sí van a compartir la búsqueda de la belleza y la perfección formal.

Entre los precursores de la música de este periodo podemos nombrar a dos de los hijos de Bach: C.P.E. Bach y J.C. Bach, pero los tres compositores que se van a convertir en las grandes figuras de este periodo son Haydn, Mozart y Beethoven, que trabajarán en Viena, ya que ésta es considerada la ciudad más importante dentro del contexto musical.


Características musicales

  1. Los compositores de este periodo orientan su música hacia un equilibrio basado en la proporción y el orden, una claridad que se transmite a través de melodías y armonías simples y una sencillez que permite al oyente una gran facilidad de comprensión. 
  2. La música de esta época es refinada, elegante, contenida y equilibraba. 
  3. Orden, equilibrio y simetría: retorno al ideal clásico de belleza, es decir, orden, equilibrio y simetría. Son los cánones de belleza de la antigüedad, a los que el clasicismo pretende imitar. 
  4. Sencillez y naturalidad: la música barroca, recargada en adornos y llena de contrastes, da paso a una música más sencilla y natural, que pretende gustar a todo el mundo, no sólo a la nobleza más refinada sino también al pueblo llano. 
  5. Protagonismo de la melodía: las melodías se repiten mucho, son cuadradas, bien separadas y proporcionadas. Suelen estar estructuradas en frases, semifrases y motivos perfectamente simétricos. 
  6. Desaparece el bajo continuo: lo importante es la melodía, que es acompañada por acordes. Esta textura se conoce como melodía acompañada. 
  7. La armonía es plenamente tonal: se utilizan los acordes de tónica, dominante y subdominante (I, V, IV). 


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Este blog se ha creado para que perdure todo lo creado en el máster del profesorado que estoy realizando. Espero que encontréis cosas de utilidad.